Mientras la conversación gira en torno a la estrategia para poder subir el K2 con las condiciones que presenta y la ventana de buen tiempo que nos visita en escasos tres días, voy pensando en que de elegir entre el K2 o el Broad Peak, debería plantearme ascender el K2. Así que se me ocurre la idea de hablar con un guía porteador, de los servios, con el que subí la vez anterior a montar el campo2 en esta montaña. Cuando lo veo desde la tienda comedor, me acerco a él para hablar de sus planes. Él quiere subir junto con su equipo y alguna otra expedición, el día 28 de julio del campo base al campo 2 para al día siguiente(día 29) alcanzar el campo 4 y bajar a dormir al campo 3, lo que significa, que del campo 3 al campo 4 habría que abrir tanto la ruta (ya que todavía nadie ha subido) como la huella y dejar así montado el campo 4. Ya el día 30 subirían de nuevo al campo 4 con la intención de dormir y por lo tanto el día 31 sería el día de cumbre, teniendo que batallar con una ruta repleta de dificultades debido a la cantidad de nieve caída en los últimos días y el hecho de ser los primeros en pasar por el "Cuello de botella". Al oír todo esto, me ofrezco a ayudar a abrir la ruta con su grupo, a cambio de poder pernoctar en la tienda del campo 3. Él satisfecho con la oferta, incluso me dice que no preocupe de la comida. Así que, de no cambiar las cosas, mi idea es ir el día 27 hacia el campo base del K2, reunirme con su grupo, dormir allí y por la mañana iniciar ese ataque a cumbre que tanto habrá que luchar para que llegue a buen puerto.
De regreso al campo base del Broad Peak, toca a mis compañeros planificar esta última oportunidad que al parecer nos ofrece la montaña. Las visitas en nuestro campamento se suceden y la cooperación entre los expedicionarios que quedan, debe funcionar a la perfección, para poder conseguir el éxito. El día 29, si las previsiones son como dicen, se presenta como el ideal para salir del campo base y de esta forma el día 31 (fecha que coincide con mi ataque al K2) poder llegar a cima, ya que este es el día con mejor clima previsto.
Para mañana hemos quedado a la hora del almuerzo con los mejicanos (Mauricio y Badía) que piensan deleitarnos con un plato típico de su gastronomía y al parecer también nos visitarán los amigos del Gasherbrum IV. Ahora, estamos a punto de cenar, una gran perolada de alubia blanca con todos sus sacramentos, que me obliga a poner punto final a este diario. Buen provecho y hasta mañana amigos.
Alberto Zerain
Espero y deseo que las condiciones os favorezcan para que podáis llevar a cabo vuestro plan.
ResponderEliminarUn abrazo muy fuerte a todos!!